Justicia para un corazón roto
Pasaron
los meses como dije anteriormente, y fueron meses donde fui feliz pero aún
seguía con miedo de que algo tan hermoso se me escurriera entre los dedos. En ese
tiempo yo no me quedé atrás. Di lo mejor de mí porque “yo no puedo amar a
medias”. Fui atenta con él, lo apoyé las dos veces que se quedó sin trabajo en
un periodo menor de 3 meses. Me preocupaba por que estuviese bien y que
sintiera que no estaba solo en esto. Ahí estuve yo en los momentos malos y
buenos porque eso es parte de la construcción de una relación ¿no?
Antes de continuar quiero volver al comienzo, los primeros 3 meses más o menos, porque me salte una parte importante de todo esto, lo que me hizo sentir que él de verdad quería una relación estable conmigo y fueron sus fantasías acerca del futuro y es que uno de sus grandes dones era el crear en su mente situaciones que no han pasado y sentirlas como si las estuviese viviendo: muy loco, ¡Lo sé!
Una de esas tantas fantasías era imaginarnos en una playa en mi país, los dos juntos pero yo a su lado pasándole un trago y bailando con él, otra fue él cocinando para mí y yo a su lado pasándole un trago también (ya sé que van dos y que dije que no habían red flags pero esperen). En una ocasión me preguntó acerca de que si quería tener hijos, también me preguntó que con quien tendría que hablar para “pedir mi mano” en caso de que lo nuestro fuese para allá. Recuerdo que con ambas preguntas me asusté en el momento porque me sentía insegura acerca del matrimonio y los hijos pero me sacudí esa sensación de inquietud y la disfrace con el emoji de los ojitos de corazones nuevamente. Sentía que lo nuestro iba muy en serio y ahí fue que le puse la clave a la alarma y la desactive, ya que no solo me demostraba con atención, tiempo y trato que me quería y que estábamos en sintonía sino también me hablaba a futuro de los dos. Sin embargo, el golpe estaba por venir y yo ciega de idealización no lo vi venir pero ¿Quién se visualiza a futuro con una persona que no quiere? Es de locos ¿No?
El
día que mi corazón se rompió en mil pedazos, fue un día cualquiera. Vino a casa
a acompañarme mientras yo estaba en clases online, me cebo unos mates mientras
yo escuchaba la clase y me sentía la mujer más feliz del mundo. Tenía un novio
que se venía a mi casa a hacerme compañía mientras yo moría de aburrimiento en
una clase. Me di cuenta de que él estaba mirando alquileres y lo vi como una
señal, decidí arriesgarme y preguntarle si quería que viviéramos juntos (me
había salido una propuesta de alquiler la cual ya yo le había contado) y fue esa
pregunta la que abrió la caja de pandora que no sabía que tenía nuestra
relación. De todo lo que me dijo lo que aún resuena en mi mente es que él no me
quería como yo lo quería a él, que el sentía que yo lo llevaba en la relación,
que él no siempre me quería ver pero no podía decirme que no.
Le
pregunte entre lágrimas que si quería terminar la relación y me dijo que no,
que él se sentía bien conmigo pero que lleváramos las cosas con calma, con lo
cual yo no tenía problemas pero había algo que me decía que no estaba siendo
sincero del todo y tenía razón. Dos días después, en los cuales me aplico la
ley del hielo hasta que yo le escribí para hablar, me dijo que no quería seguir
conmigo, que me quería pero no era suficiente y que no tuvo el valor de
decírmelo aquel martes nefasto para mí. Yo no lo podía creer: The British, que
me hablaba en inglés, que siempre tenía una buena cara para mí, que me
escuchaba, que iba visitarme casi todos
los días, que muy pocos No tenía
para mí y en cambio los Si abundaban,
él que 5 días atrás me había llevado a casa de su hermano para presentarme a su
cuñada y sobrinos y que dos días después me invito a la misma casa a celebrar
el cumpleaños de su papá, viene y me dice que yo lo quiero más y que no siente
lo mismo por mi ¿Quién te lleva a conocer el resto de su familia y te involucra
en su vida familiar para luego dos días después decirte que no se siente bien en
la relación y que no están en la misma sintonía… What the fuck?
Esa
fue la última vez que lo vi, porque así como entro a mi vida, desapareció. No
quiso verme más ni siquiera para quedar en buenos términos, porque yo aun quería
que “fuésemos amigos”. Nunca más me habló ni me escribió y yo quedé destruida,
con el corazón roto en mil pedazos, sintiendo que jamás iba a poder pegar las
piezas ya que algunas se hicieron astillas. El dolor de un corazón roto es
horrible porque lastima todo lo demás, influye en tu día a día, en tus
vínculos, en tus proyectos, en tu salud. Un corazón roto no es cualquier cosa,
porque no solo se rompe tu corazón, se rompen tus ilusiones, se rompe tu
confianza, se rompe tú autoestima, se rompe la persona que eras hasta ese
momento y más nunca vuelves a ser la misma. A veces siento que viví una mentira
y me da miedo porque no sé cómo no vi las señales. Mi psicóloga me habló de la
violencia sofisticada y me hizo tanto sentido, ¿Se acuerdan de las red flags?
Si las hubo pero fueron muy sutiles y tan poco molestas que las saque de encima
como si de una mota de polvo se tratara.
Ahora
bien, habiendo expuesto mi caso y consignado las pruebas necesarias, pido
justicia por mi corazón roto porque no se puede ir por la vida siendo un
irresponsable afectivo ya que eso es una forma de maltrato, no puedes
involucrarte en la vida de los demás sin consciencia de como repercuten tus
acciones en el otro, no puedes ir estableciendo vínculos a conveniencia,
creando falsas expectativas, alimentando la ilusión y haciéndole creer a la
otra persona que la quieres tanto como ella te quiere a ti y de la nada un día
soltarle la mano y hacer borrón y cuenta nueva, porque me borró de su vida como
cuando no te gusta una publicación que hiciste en instragram o como cuando
borras un tweet que ya no te parece tan apropiado.
Pido
justicia a la vida, al destino, a Dios, al universo, a mis ángeles y guardianes
porque nadie merece un corazón roto, porque nadie merece ser violentado ni
lastimado de ninguna forma, porque no solo los golpes duelen y la violencia no
es solamente física. Pido justicia y no es que le desee mal, es solo que con la
impunidad no se aprende ni se evoluciona a una mejor persona. Pido justicia hoy
29 de julio que ya te lloré lo suficiente como para poder sentarme a escribir
esto y decirte, si me llegas a leer, que me vendiste algo que no eras pero lo
que conociste de mi fue lo más real que he sido con alguien.

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